...... Marduk

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sábado 17 de mayo de 2008

Bromas sexys



Rapidshare / luego será más complicado

Cerveza / Lugares para esconder la chela


Podemos ocupar mas sitios cierto? pero esto es sólo una idea asi que ya saben...

martes 13 de mayo de 2008

Tabla Periodica de los Elementos


Gracias a desde-CR quien recopiló esta tabla periodica creada por la facultad de tecnologia quimica de la universidad de split en croacia.es multilingüe e incluye los idiomas español, inglés, francés, italiano, alemán y croata.

la tabla muestra ,ademas de los elementos y sus caracteristicas,
el cambio de condición física con el cambio de temperatura y la velocidad de dicho cambio dependiendo del elemento. Módulo de cálculo incorporado para calcular más rápido los compuestos de la masa.

le adjunte un asistente quimico de la misma facultad.

gracias a inaltara.

archivo .rar
2.7 mb

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Abecedario De Diskovery Kids

descargar:
http://www.mediafire.com/?4ld0tmdjcgb

domingo 11 de mayo de 2008

Juan Luis Guerra / La Travesía



Como tú vida mía
Yo no encuentro en la tierra otra mujer
La he buscado en Namibia, en los Alpes
y en los Champs-Elysées
He cruzado los mares
y de paso subí en la torre Eiffel
Caminé por Manhattan
y llegué al Empire State
Como tú no hay en ésta vida
(Como tú no hay ninguna)
Como tú no hay quien me comprenda
(Como tú me […]

Te Amo Mamá / Feliz Día Madres del Mundo


sábado 10 de mayo de 2008

Hipocondría



La hipocondría es una enfermedad por la que el paciente cree de forma infundada que padece alguna enfermedad grave. El origen del término hace referencia a una región anatómica, el hipocondrio, situada bajo las costillas y el apéndice xifoides del esternón, donde según la escuela médica humoral se creía que se acumulaban los vapores causantes de este mal. La hipocondría es, en esencia, una actitud que el individuo adopta ante la enfermedad. La persona hipocondríaca está constantemente sometida a un análisis minucioso y preocupado de sus funciones fisiológicas básicas, pensando en ellas como una fuente de segura enfermedad biológica.

La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo. Puede ocurrir, por ejemplo, con lunares, pequeñas heridas, toses, incluso latidos del corazón, movimientos involuntarios, o sensaciones físicas no muy claras. Aunque el médico le asegure que no tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve de nuevo.

La interpretación catastrófica de los signos corporales más ínfimos por parte del individuo, es el mecanismo que desencadena la hipocondría. Se sabe que este trastorno afecta a menudo a ambientes familiares, es decir, que muchos miembros de una familia tienden a estar afectados. Hay familias que son especialmente sensibles y están muy inclinadas hacia la interpretación de los signos de enfermedad en todos los ámbitos de la vida. De esta forma, los miembros de la misma familia aprenden a interpretar de negativamente cualquier signo corporal y lo asocian con angustia, miedo o ansiedad.

No debemos descartar que una persona hipocondríaca esté realmente enferma. En muchas ocasiones lo que hace es centrar su atención en síntomas leves o imaginarios (mareos, dolor de cabeza, etc.), y no en los verdaderamente importantes. Asimismo, el hipocondríaco al centrar su atención emocional en una determinada función biológica, puede terminar por formar síntomas orgánicos reales (reacciones psicosomáticas).

Sintomatología
Estamos ante un trastorno asociado muy a menudo con la ansiedad, por lo que el principal síntoma de la hipocondría es la preocupación exagerada que siente por su salud. El hipocondríaco medita constantemente sobre sus síntomas, reales o imaginarios, llegando a percatarse de signos funcionales que normalmente se escapan a la conciencia (intensidad de los latidos cardíacos, funciones digestivas, etc.). Puede describir su cuadro clínico con una sutileza impresionante, aclarando repetidas veces el alcance de cada uno de sus síntomas físicos. La atención del hipocondríaco se centra no sólo en el estudio de sí mismo (se toma el pulso, la temperatura, el número de respiraciones por minuto y la tensión arterial varias veces al día), sino también en la cantidad y composición de los alimentos. Sabe con qué aguas hace mejor la digestión, qué grados de ventilación o de temperatura le convienen, etc.

La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de uno o más signos o síntomas somáticos. La sintomatología más típicamente hipocondríaca es la sugestiva, que experimenta acompañada de una especial alteración negativa del estado de ánimo, sumamente desagradable, y que le hace colocarse en una actitud fóbica frente a sus molestias, de las que siempre cree que son el comienzo de enfermedades graves. Finalmente, el hipocondríaco acaba renunciando a casi todo para consagrarse a cuidar su enfermedad imaginaria.

En la hipocondría las preocupaciones del enfermo hacen referencia a funciones corporales (latido cardíaco, sudor o movimientos peristálticos), a anormalidades físicas menores (pequeñas heridas, tos ocasional) o a sensaciones físicas vagas y ambiguas (corazón cansado, venas dolorosas...). El individuo atribuye estos síntomas o signos a una enfermedad temida y se encuentra muy preocupado por su padecimiento. Pero en realidad no existe ninguna enfermedad médica asociada a los síntomas, y si el paciente está enfermo verdaderamente, su enfermedad no está relacionada con ellos.

Diagnóstico
La hipocondría hay que distinguirla de ser aprensivo; en la hipocondría el malestar es significativo y afecta la vida laboral, social u otras áreas importantes de la vida del sujeto. Hay que considerar también que la duración de la sintomatología sea significativa, al menos 6 meses, antes de diagnosticar dicha enfermedad.

Se debe asegurar que el paciente no tenga verdaderamente ninguna enfermedad física. Una vez que se ha descartado, si el paciente sigue con angustia, preocupación y dudas acerca de su estado de salud, es conveniente estudiar la posibilidad de un trastorno psicológico.

Los Criterios Diagnósticos de Investigación (CIE 10) para la hipocondría especifican que debe existir la convicción de "estar padeciendo como máximo dos enfermedades médicas importantes" y exigen que, por lo menos, una de ellas sea correcta y específicamente nombrada por el individuo que presenta el trastorno hipocondríaco.

En psiquiatría, la actitud hipocondríaca aparece como un síntoma en algunas formas de depresión endógena, especialmente en la melancolía involutiva (depresión de los ancianos). También puede adquirir en ciertos casos los rasgos de un desarrollo delirante, de contenido hipocondríaco, en la llamada paranoia hipocondríaca. Multitud de neuróticos, tanto histéricos, neurasténicos, como organoneuróticos y pacientes psicosomáticos, destacan en su cuadro clínico general la actitud hipocondríaca.

Tratamiento

En algunos casos, se utilizan psicofármacos inicialmente para controlar los síntomas ansiosos tan importantes que padecen estos pacientes.

Conjuntamente, se puede utilizar una terapia psicológica cognitivo-conductual, en la que se promueve la pérdida de la angustia y el miedo a la enfermedad que el hipocondríaco siente.

En un principio se le pide que no acuda a más la consulta del médico ni a las urgencias hospitalarias y que no hable de salud ni de enfermedad. Para esto es muy conveniente la colaboración de la familia del paciente, ya que han de entender que tiene un problema real, aunque no el que el paciente refiere, sino otro igualmente preocupante. Una vez que se ha establecido este marco fuera de la consulta, comienza el tratamiento psicológico propiamente dicho.

Como ya hemos dicho, el tratamiento básico consiste en perder el miedo a la enfermedad y a la muerte. Muchas veces la propia angustia producida por el pensamiento de estar enfermo, como sensación desagradable e incontrolable, se convierte en el desencadenante dicho miedo. Para conseguir la desaparición de estos temores, se emplea la desensibilización en la imaginación a situaciones temidas y evitadas, para que finalmente el paciente pueda acercarse a ellas sin angustia y sin miedo.

El paciente puede entonces comenzar a reinterpretar sus sensaciones corporales y sentir también aquellas que son agradables o neutras y su cuerpo deja de ser una fuente de dolor o temor y se puede convertir en un generador de placer y confianza.

Finalmente, se trabaja para que el paciente pueda enfrentar con éxito otros problemas que aparecen en su vida cotidiana: toma de decisiones difíciles, cambio de trabajo, separaciones, etc. Se intenta evitar de forma que en el futuro se desencadenen situaciones de depresión o angustia continuada que le pueden hacer recaer en sus problemas hipocondríacos.Los hipocondríacos suponen un problema para el sistema sanitario dado que hacen desperdiciar tiempo y valiosos recursos sanitarios.

Hay que observar que en algunos casos la diagnosis de hipocondría puede no ser correcta cuando el paciente realmente padece alguna enfermedad, pero es el especialista quien no consigue encontrar su verdadera causa. Por esta razón cada caso debe ser analizado a fondo antes de establecer un diagnóstico de hipocondría, ya que debe descartarse patología orgánica poco habitual, o problemática social o psicológica de fondo.

Enfermos imaginarios en la cultura
El caso más conocido es el del personaje de Molière, descrito en su obra "El enfermo imaginario" (Le Malade imaginaire, 1666), pero existen numerosos ejemplos, ficticios y reales, de esta patología en la cultura y la historia. El poeta español Carlos Barral describe en uno de sus poemas la raíz del problema hipocondríaco, el miedo, verdadero fundamento de esta patología:

El miedo, tan extraño,
decrépito, infantil, peor que lo temido.



Una extendida leyenda sobre Marcel Proust le atribuye la creencia de cada día era su último día, y el mismo Juan Ramón Jiménez dejaba escrito en su diario que

J.R. y yo hemos pasado, cada uno, por una fuerte crisis.
El de locura, lo mío cáncer. Pero creo que el sufrimiento por lo de él fue infinitamente mayor.



Manuel de Falla dejó inacabada su última obra, "La Atlántida", basada en un poema de Jacinto Verdaguer, debido a las limitaciones que le ocasionaron sus numerosos episodios de hipocondría (se obligaba a largos rituales de lavado, hervía el agua de bebida, se automedicaba...). También existe constancia de actitudes similares en Charles Darwin.

Pío Baroja también padeció de un cierto grado de hipocondría, y en sus memorias pueden encontrarse numerosas referencias al descontento con su cuerpo, torpe y poco agraciado. Esa frustración o insatisfacción con el propio cuerpo parece ser otro factor trascendente en el desarrollo de la enfermedad.

Bibliografía
Belloch, A., Sandín, B.(1996): Manual de psicopatología. McGraw-Hill Interamericana. España.

CIE 10, Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Organización Mundial de la Salud. Madrid. Mediator.

DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (1997). Barcelona. Masson.
fuente: wikipedia

Tu eres todo para mi / todo lo que tengo yo...




No puedo olvidarte, no puedo no pensar en ti,
tu voz tus ojos tu mirar tu sonrisa que no esta,
que daria por tenerte conmigo un segundo mas,
daria todo por saber que tambien piensas en mi,
y aunque el viento te alejo y tu cara ya no este,
y me quede frente al mar, tan solo como un pez,
ojala ke al despertar trates de pensar en mi,
porque yo no te olvide, y es que...

Tu eres todo para mi, todo lo que tengo yo,
y sin ti no seguire viviendo,
tu si es que puedes entender yo jamas te dejare,
aunque traten de alejarte de mi.

Si estoy loco que importa de alguna forma voy a hacer,
que me devuelvan de una vez un tarde junto a ti,
una risa una foto una pelicula despues,
y una mañana te dire como duele el corazon,
de solo pensar que estas escondida en un rincon,
preguntandote porque, (porque, porque...)
Tu eres todo para mi, todo lo que tengo yo,
y sin ti no seguire viviendo,
tu si es que puedes entender yo jamas te dejare,
aunque traten de alejarte de mi.

Tu eres todo para mi, todo lo que tengo yo,
y sin ti no seguire viviendo,
tu si es que puedes entender yo jamas te dejare,
aunque traten de alejarte de mi.

Yo no te olvido, yo no te olvido,
yo no me olvido, de ti...

Tu eres todo para mi, todo lo que tengo yo,
y sin ti no seguire viviendo, tu...

La Entrevista Psiquiatrica Harry Stack Sullivan


Descargar de RS

Encuadernación: Rústica
Páginas: 270
Tamaño: 14 x 20 cm.
Estado: Usado
Edición: 1ª
Resumen:
El hoy mundialmente famosos autor de Concepciones de la psiquiatría moderna, libro que constituye un verdadero jalón en la disciplina, formula en esta obra alguna de sus ideas más ricas y sugestivas. Partiendo de su concepción de las "relaciones impersonales", analiza la entrevista psiquiátrica, que es uno de los ejemplos más notables de ese vínculo que se establece entre dos personas: una de ellas en su carácter de experto, técnico y la otra, como paciente. Este hecho, sencillo en apariencia, permite a Sullivan formular algunos de sus conceptos más originales sobre la "comunicación", que se expresa en una extraordinaria variedad de situaciones y a través de numerosos casos.
El análisis de los obstáculos que dificultan esta "comunicación", hecho a través de una experiencia nutrida de situaciones y problemas, lo llevan a plantear con admirable lucidez una teoría al servicio de una técnica que, en última instancia, no es sino su aplicación práctica.
Su conocimiento, por tanto, importa a todos los interesados en encontrar una fundamentación del "diálogo", riquísimo y sugestivo que se establece al considerarlo desde un punto de vista que de ninguna manera excluya lo social ni los sentimientos individulistas, es decir, que se hace "interpersonal". De aquí surgen no sólo un "reconocimiento", sino también un "conocimiento" en el sentido más amplio del vocablo.

Harry Stack Sullivan / El Sistema del Self


Harry Stack Sullivan, psiquiátra Norteamericano nacióo el 21 de febrero de 1892 en una granja en el estado de New York.
Hijo de una familia de emigrantes Irlandeses dedicados al trabajo en el campo, estudió la carrera de médico contra todo pronóstico, graduandose en la escuela de Medicina y Cirugía de Chicago en 1917 a la edad de 25 años.
Debido a la coincidencia de su licenciatura con el inicio de la primera guerra Mundial, se vió forzado a incorporarse a dicha contienda como médico militar.
Al terminar la guerra, se dedicó a la medicina en el Consejo de Educación Vocacional y más tarde en el Servicio de Salud Pública. Tras algunos cambios laborales, en la década de 1920 a 1930 se introdujo en el equipo médico de la Universidad de Maryland y el hospital Pratt de Towson, momento en que contactó por primera vez con la patología esquizofrénica.

viernes 9 de mayo de 2008

Yo sin tu amor / no se vivir mi amor...

El Enigma de la Esvastica

La habilidad de vivir y convivir

El peor obstáculo al éxito que existe en las personas es una pobre capacidad de entender a los demás

Ledia Gutiérrez Lanzas
Muchas personas tienen puntos ciegos cuando se trata de conocerse a sí mismas. A veces tales puntos ciegos tienen que ver con sus cualidades, pero con mayor frecuencia tienen que ver con sus debilidades. Y eso causa problemas, si usted no sabe que tiene un problema, no podrá hacer algo para superarlo.

Es bueno preguntarnos cómo somos cuando trabajamos con otros individuos, ¿somos genuinos y auténticos o estamos continuamente queriendo ser la estrella? ¿Escucha con atención a los demás, o usted es el único que habla? ¿Espera que los demás se sujeten a sus deseos, sus planes, su agenda, o trata de encontrar la forma para que los demás también tengan la posibilidad de plantear sus deseos?
Ingrediente básico del éxito
Si no ha aprendido cómo relacionarse con las personas, siempre estará librando una batalla para triunfar; sin embargo aprender a relacionarse con las personas le ayudará más que cualquier otra habilidad que usted pueda desarrollar. A la gente le gusta hacer negocios con las personas que le son simpáticas. O, como dijo el presidente Theodore Roosevett: “El ingrediente mas importante en la fórmula del éxito es saber cómo entenderse con la gente”.

Aunque siempre deberíamos examinar nuestras actitudes cuando no disfrutamos de las circunstancias, a veces se impone un cambio en la situación. En ocasiones, el mayor contribuyente a un fracaso crónico es un pésimo ajuste en las capacidades, intereses, personalidad o valores.

Pocas cosas en la vida son más frustrantes que encontrarse trabajando en una profesión u organización en la que uno no encaja. Evalúese en la situación en que se encuentra. Si ve que no está donde le gustaría estar, piense en la posibilidad de un cambio.

Durante mucho tiempo, se pensó que la apatía era la moda, pero tal parece que el esfuerzo y el compromiso recuperan su lugar como un estilo de vida, y eso es bueno porque sin compromiso no se puede lograr nada que valga la pena.

¿La última vez que fracasó, dejó de insistir por haber fracasado, o fracasó porque dejó de insistir?, ¿Cuál era su nivel de compromiso?, ¿Puso en la tarea, alma, vida y corazón?, ¿Puso suficiente de usted para garantizar que estuviera haciendo lo mejor?
Si usted está comprometido, un fracaso no va a significar que nunca va a tener éxito. Sólo quiere decir que le va a tomar más tiempo. Comprometerse lo capacitará a seguir insistiendo hasta que alcance sus metas.

Quizás el enemigo más implacable de los logros, del crecimiento personal y del éxito es la inflexibilidad. Algunas personas parecen seguir tan enamoradas del pasado que no pueden entenderse con el presente.

Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas, Psicóloga Clínica.

Adultos Hiperactivos


Adultos hiperactivos… ¿Quién los aguanta?
Eunice Shade

¿Se imagina usted sin poder concentrarse en un punto, tema u objeto por más de diez segundos? Moviendo la cabeza de un lado a otro, los brazos, el cuello y absolutamente nada logra detener su atención.

Probablemente haya escuchado de niños o adolescentes inquietos, pero ¿qué pasaría si el fuese el caso de un adulto? Usualmente este padecimiento se conoce como hiperactividad, a la cual los médicos en la actualidad le incorporan el déficit atencional como base patológica. El nombre del diagnóstico sería Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad o TDAH por sus siglas.

Según el psiquiatra Manuel Madriz, la hiperactividad (cuando la base es patológica) es un apellido, y el nombre propio es el déficit de atención. “Lo primero es el déficit de atención, luego viene la hiperactividad”, aunque el doctor también nos aclara que no todo hiperactivo sufre de déficit atencional.

La hiperactividad se define como una “alteración en la conducta, y ésta se traduce en estar en continua actividad y movimiento, una persona hiperactiva es una persona inquieta”.

Madriz nos establece los siguientes cuadros respecto a la hiperactividad:
1. Un niño hiperactivo, será un adulto hiperactivo y un anciano hiperactivo. Cuando la hiperactividad no tiene base patológica es normal que la persona sea hiperactiva. En este caso no se trata de una enfermedad, sino de una manera natural del ser.

2. Cuando el niño es hiperactivo a causa de un déficit de atención, estamos delante de una patología que requiere orientación y tratamiento psiquiátrico. Entre más pronto se dé el tratamiento es mejor. En los adultos el tratamiento es más difícil, pero no imposible.

3. Cuando la persona nunca antes ha sido hiperactiva y repentinamente en la etapa adulta empieza a manifestar síntomas de hiperactividad. En este caso es muy probable que se trate de uso y abuso de drogas como cocaína, anfetaminas, estimulantes o bien puede que se trate de episodios maníacos. Estos últimos se alternan entre depresiones y aceleramientos de conductas, y también requieren tratamiento.

Se ha establecido que la hiperactividad es más común en los infantes, y entre éstos los más propensos a padecerla, según investigaciones médicas, son los niños, a diferencia de las niñas. Se sabe que el principal trastorno de los hiperactivos patológicos es el déficit de atención. Esto significa que constantemente la persona afectada, de manera consciente o inconsciente, trata de llamar la atención con su comportamiento. La verdad es que se conoce muy poco sobre el por qué del trastorno de déficit atencional. Las investigaciones apuntan a que este trastorno acompañado de hiperactividad no surge del entorno familiar, se especula que la posible causa es genética.

“Hay factores de orden genético en personas que tienen la corteza cerebral inmadura (córtico cerebral). La corteza cerebral es el freno a los impulsos humanos, es la parte del cerebro que se encarga de ordenar y controlar las actividades del individuo. El entorno social, más bien lo que hace es complicar el asunto”, explicó Manuel Madriz.

Al igual que Madriz, la psiquiatra Gioconda Cajina opina que el ambiente, el entorno, puede influir en la conducta de la persona, pero no necesariamente es la causa primordial.

“La hiperactividad no es más que un trastorno en la actividad. Hoy en día está muy de moda decir Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad. Es muy común que los doctores diagnostiquen a los niños con TDAH, pero el error está en que no diagnostican a los padres”.

“Yo he tenido casos en que los padres me traen a consulta un niño con hiperactividad, y resulta que los mismos padres son más hiperactivos. Entonces pienso que el diagnóstico deber ser completo y preciso. Es injusto que sólo a los niños les hagan este diagnóstico, cuando hay adultos que también lo padecen”, explicó Cajina. Quizá, debido a esta cantidad de diagnósticos a infantes es que en las estadísticas figure un alto porcentaje de la población infantil con TDAH, en comparación con los adultos.

Estudios realizados en Estados Unidos revelan que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad es de 5 % a 7 % en infantes, de los cuales el 50 % conserva los síntomas en edad adulta.

Manuel Madriz asegura que los síntomas de hiperactividad ocasionados por déficit atencional se conservarán en la edad adulta, si los pequeños, después del diagnóstico, no fueron sometidos a tratamiento o si el tratamiento fue mal aplicado.

¿Cómo detectar si usted o su familiar o amigo padecen de hiperactividad?
* La persona se distrae fácilmente con imágenes y sonidos irrelevantes, por lo que le cuesta lograr concentración.

* La persona manifiesta falta de atención a detalles y descuidos.

* La persona no sigue instrucciones cuidadosamente, mucho menos alcanza a completarlas.

* La persona es propensa a perder u olvidar cosas u objetos que necesita para realizar determinado trabajo o asignación.

* La persona comúnmente se siente inquieta, está constantemente agitándose, nerviosa, corriendo, moviéndose, sin lograr canalizar toda su energía en sólo un punto, etc.

* La persona se adelanta a responder cuando todavía no ha terminado de escuchar la pregunta.

Tratamiento
Si usted padece de hiperactividad con base patológica se le recomienda consultar a un psiquiatra para que le indique el tratamiento adecuado. Entre los tratamientos más utilizados para la hiperactividad patológica se encuentran la orientación psiquiatrica, sicoterapia, terapia grupal, grupos de auto-ayuda, fármacos y tratamientos especializados en el caso de los hiperactivos que presentan episodios maníacos.

Fuentes:
Dr. Manuel Madriz, psiquiatra,
Dr. Gioconda Cajina, psiquiatra,

www.lasalud.cl